Cuando las redes sociales son tóxicas. #PlebiscitoPorLaPaz

Estos dos últimos meses han marcado un antes y un después en la historia de mi país. Los diálogos de paz entre el Gobierno y las FARC, dieron como resultado la firma de un acuerdo que significaría el fin de este grupo como guerrilla (y una serie de puntos más, que no son el tema en cuestión), estos acuerdos serían aprobados, o no, por el pueblo colombiano a través de un plebiscito, el cual se votó este 2 de octubre y dio como resultado un no (el punto tampoco es ese).

El punto es… que una vez más las redes sociales dejan de ser escenarios de participación ciudadana y pasan a ser un ring de boxeo, en el que las opiniones no se expresan de manera respetuosa, sino que, el que más ofensas escribe al del “bando” contrario, cree tener la razón.

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Les confieso que en grandes acontecimientos de cualquier índole (político, deportivo, artístico, etc.) me gusta observar el comportamiento de las entidades y de los usuarios en redes sociales; pero, los días antes, durante y después del voto del plebiscito, las estrategias de participación ciudadana y de influenciadores pasaron a ocupar un segundo lugar, siendo desplazadas por los insultos y ofensas que ciudadanos del común escriben desde sus cuentas (o desde perfiles falsos). Ahora bien, aunque me encanta observar las redes y pierdo (invierto) mucho tiempo en ello, creo que nuevamente he llegado al punto de preferir entrar a ellas solo para lo necesario y volver a lo tradicional en la web: informarme a través de los portales de los medios de comunicación, por lo menos ahí filtran las groserías (creo yo).

Donde comienzan tus insultos, acabaron tus derechos.

¡Sí! Es cierto que todos tenemos derecho a expresarnos libremente, pero donde comienzan tus insultos, acabaron tus derechos.

Este tuit de la cuenta de paródica @LockeMysterio, resume lo que se vive en las redes sociales de Twitter Colombia:

Y esta imagen sintetiza las palabras más comunes que he leído en estos días:

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No importa el tipo de eventos que se desarrollen en lo online y offline, pero sobre todo, en acontecimientos históricos como la votación del plebiscito por la paz, las redes sociales se volvieron tóxicas, ¡sí, tóxicas! Ya no es posible ingresar a informarse y compartir contenido (sin importar la posición política), ya no importa cuál sea la red social a la que ingreses – Facebook, Twitter, Instagram y Snapchat-, lo primero que se encuentra son ofensas, insultos, groserías, malas palabras y ataques al otro que piensa diferente, sin importar si ese otro es un desconocido o un amigo (¡Ajá, sí! Amigos peleando en redes).

Y si… ¿incluimos los comentarios que son el resultado de la desinformación? Creo que eso da para escribir otro post. Estamos en la era en la que en los usuarios influye más un meme que un comunicado de prensa; influye más el comentario ofensivo de nuestros amigos en Facebook, que los documentos oficiales (llámese de empresas o gobierno); influye más opinar como los demás para seguir una tendencia, que la opinión basada en el criterio y valores personales propios.

Estamos en la era en la que influye más un meme que un comunicado de prensa.

Creo que es momento de hacer un pare, tal vez lo que debemos desintoxicar es el corazón, y, solo así, desintoxicaremos las redes sociales.

Un post escrito un día después de un hecho histórico, debió haber abordado temas como: estrategias de comunicación política, protagonismo de las redes sociales, principales publicaciones de mandatarios, participación ciudadana, pero no, lo que más abunda en un día como hoy, son las disputas 2.0.

Y ahora puede pasar que: a los que no les gusta (como yo), escribirán acerca de los detractores en redes, y entonces ellos, harán algún comentario negativo en este post, y así, seguimos en un círculo de irrespeto que se escuda detrás de una pantalla.

Respeto y tolerancia: el sí definitivo para la paz en redes sociales.

By @marce_lp

 

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¿Nos volvimos celudependientes? 


Usaré esta imagen no para atacar un juego, ni mucho menos el uso de la tecnología y/o las redes sociales (de las cuales nos beneficiamos), pero sí para hablar de la “celudependencia”. 

En el espacio en el que está #Pikachú coloque el logo de WhatsApp, Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat o de su videojuego preferido, y se dará cuenta que si bien los medios digitales son herramientas de comunicación y de labores profesionales, más de uno (me incluyo) hemos caído en un exceso de conexión digital desconectándonos de nuestro entorno físico. 
La postura física de la imagen muchas veces refleja la postura interior: esconder nuestra cabeza, sentimientos y vida en un mundo digital, dejando en un segundo plano la interacción social física: hablar mirando a los ojos, prestar atención a una conversación/reunión, desconectarse para disfrutar de familia y amigos. 

En fin, más que la postura corporal (que de hecho en el área de la salud ya es una enfermedad), reflexionemos en cuál es nuestra postura frente al uso adictivo de la tecnología 👌🏻📝📲